Relato Erotico Victoria Enciende el Fuego

Victoria Enciende el Fuego: Relato Erótico No.1

Vistas: 313
Tiempo de Lectura:2 Minutos, 38 Segundos

Relato Erótico No. 1: Victoria Enciende el Fuego

Relato Erotico Victoria Enciende el Fuego
Relato Erotico Victoria Enciende el Fuego

Era una noche de diciembre cuando él me pidió ir a su casa. Era una cabaña, muy alejada de la ciudad. Tomamos una carretera y poco a poco se terminaron de ver casas y nos encontramos rodeados de sólo árboles.

Él puso su mano sobre mis piernas, sentí un poco de frío, pero me gustó. Comencé a sentir un pequeño calor que provenía de mi vientre, sentí como mi vagina se iba mojando…

No dije nada. Él bajó su mano para colocarla entre mis piernas, seguramente él sentió la humedad de mi ropa interior; él frotaba su mano sobre mi vagina, y seguí mojándome más y más.

Después de un rato, él metió la mano adentro de mi tanga, y mi vagina se abrió un poco y ví como sus dedos se introducían en ella. Gemí, mientras disfrutaba del roce de sus dedos dentro de mí.

No sé cuántas veces me vine, antes de llegar a la cabaña. Valió la pena. Nos esperaba una larga noche.

Estaba lo suficientemente mojada, que mi tanga se comenzó a poner un poco pesada, así que, llegando, inmediatamente me la quité. Creo que eso lo exitó más, ya que de inmediato, mientras apenas el breve pedazo de tela tocaba el suelo, sus manos y su boca estaban ya sobre mí.

Recorrió mi cuello con su boca, besando cada poro de mi piel. Él bajó por mi pecho, desabotonando mi blusa, y al retirar el sostén, su lengua juguetona rodeaba mis rosados pezones. Sentí cómo se ponían erectos y una sensación de tibieza los recorrían.

Me recosté en un sillón, al lado de la chimenea, abrí las piernas sin siquiera pensarlo. Deseaba un beso, en ese momento, y se lo hice saber, agarrando su mejilla y llevándola a mis labios entreabiertos. Fue un beso breve, en realidad deseaba que su boca estuviera en otra parte. Lo tomé de la cabeza y gentilmente lo bajé a mi vagina.

Supo bien que hacer, encontró mi punto de placer, como me gusta. Recorrió mi clítoris con su lengua, con movimientos sostenidos, sentía como mi vagina lubricaba y llenaba su boca de fluidos cuando metía su lengua en mi vagina.

Podía estar así por siempre, viniéndome, gimiendo de placer, teniéndolo ahí, entre mis piernas. Hasta que no pude más, quería sentirlo adentro. Le dije: ven, quítate ya esa ropa.

Se desnudó y pude ver cómo nuestra piel, se volvía una sola, con los vellos erectos y llena de microscópicas gotitas de sudor, que la hacían brillar en la penumbra de la cabaña, reflejando el fuego de la chimenea.

Tuvimos sexo por varias horas, y no sólo un breve coito, sino mil posiciones y caricias.

Quedé rendida, a tal punto que un suave rosar en mi piel, disparaba un cúmulo de electricidad en todo mi cuerpo. Lo abracé y nos quedamos así por el resto de la noche. En ese instante, todo lo demás desapareció.

¿Qué pasó después? Eso es tema de otra historia.


Chicas Hermosas te Esperan Desnudas!!!

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
100 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

error: Contenido Protegido.